
El TDA con Hiperactividad es el que aparece con mayor frecuencia y se detecta a más temprana edad. Desde los tres años la hiperactividad ya está completamente instalada y se observa en el niño la presencia de una desorganización conductual y de madurez.
El TDA es más difícil de detectar a una corta edad, debido a que la gran desatención presentada por el niño, sin la presencia de otros signos conductuales, es tomada como un proceso normal y madurativo de la edad.
En muchos casos el TDAH va acompañado de problemas de lenguaje y aprendizaje, de conducta, del estado de ánimo, de ansiedad o de tics. Los trastornos asociados dificultan el tratamiento y muchas veces constituyen el mayor de los problemas. Puede existir más de un trastorno asociado.
El diagnóstico del TDAH suele hacerse realizando una cuidadosa revisión de la historia clínica y siguiendo los criterios de la Cuarta Revisión del DSM.
Cuando la persona con TDAH no presenta trastornos asociados o estos son muy leves, y hay un buen manejo en casa y en el colegio, el tratamiento farmacológico suele ser suficiente. En algunos casos, dependiendo de los trastornos asociados, del grado de los problemas o de la incapacidad del entorno para manejarlo, el niño puede necesitar: terapia conductual, u otra terapia psicológica; coaching; terapia de aprendizaje; terapia de nivelación o tutoría; o tratamiento psiquiátrico.
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