martes, 20 de julio de 2010

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DEL TDAH


A pesar de haber muchas terapias y tipos de ayuda para las personas con TDAH, como la terapia conductual, la cognitiva conductual, la del lenguaje y aprendizaje, la de nivelación o tutoría, la psicoterapia de orientación psicoanalítica y el coaching, éstas sólo son recomendadas como un complemento del tratamiento medicamentoso. El tratamiento más efectivo contra el TDAH es el farmacológico, siempre y cuando, sea administrado por un especialista que mantenga un seguimiento adecuado y que oriente a los padres sobre todas las medidas que deban tomarse en cada caso en particular.

Existen dos tipos de medicamento: los estimulantes y los no estimulantes:

TRASTORNOS ASOCIADOS


· Síndrome de las piernas inquietas y movimiento periódicos de las extremidades durante el sueño
Estos dos trastornos casi siempre se presentan juntos y son descritos por sus nombres; a pesar de presentarse durante la niñez, suelen tomar importancia en la adultez. El sueño cortado y alterado, causado por estos trastornos, acentúa los síntomas del déficit de atención.

· Drogadicción
A pesar de haber una creencia de la gente, según la cual las personas con TDAH son completamente iguales a las demás, debemos desmentir esta falsa creencia. En el caso de este trastorno, se sabe que una persona con TDAH tiene un riesgo cuatro veces mayor que una persona normal de caer en las drogas.
Por otra parte, está comprobado que una persona con un TDAH manejado correctamente y que tiene un tratamiento medicamentoso bien llevado, tiene un menor riesgo de hasta el 80% de caer en drogas que quienes tienen el mismo trastorno mal tratado.
Otra gran falsa creencia es aquella según la cual los medicamentos para tratar el TDAH causan dependencia y favorecen, así, a la drogadicción. Las personas que afirman esto están equivocadas, debido a que esta idea va en contra de lo que dicen los estudios sobre este tema.
Finalmente, debe tomarse en cuenta que todos los síntomas que son indicio de algún trastorno asociado al TDAH deben presentarse por una cantidad de tiempo establecida en el DSM IV para ser considerados signo de un trastorno.

TRASTORNOS ASOCIADOS


· Trastorno obsesivo-compulsivo
Éste trastorno tiene como principales características las recurrentes obsesiones y compulsiones que consumen más de una hora al día, interfieren en la vida de la persona y la hacen sentir mal. Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que aparecen sin razón alguna. Las compulsiones son actos repetitivos, físicos o mentales que obedecen a una obsesión. Algunas compulsiones frecuentes son lavarse las manos, ordenar, revisar, rezar, contar, repetir palabras en silencio.
Para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo se recurre a la terapia cognitivo-conductual y a los medicamentos. En algunos casos, cuando una persona con obsesiones y compulsiones recibe el tratamiento para el TDAH, pueden acentuarse estos síntomas causando un cuadro evidente de trastorno obsesivo-compulsivo. Cuando se asocian los dos trastornos que nos ocupan, el primero que hay que tratar es el trastorno obsesivo-compulsivo; cuando éste se llega a controlar, se procede a tratar el TDAH.



· Trastorno del desarrollo de la coordinación
Se suele diagnosticar cuando el niño presenta torpeza en sus movimientos, una mala caligrafía y cuando tiene problemas severos para hacer deportes. Su importancia o frecuencia, como trastorno asociado al TDAH, no está bien definida.

TRASTORNOS ASOCIADOS


· Migraña
La migraña es un problema neurológico que causa dolor de cabeza; es de origen genético y es tan común como el TDAH. Por esta razón no es raro encontrar a personas con los dos trastornos asociados.
Cuando oímos la palabra migraña, rápidamente, la relacionamos con un dolor de cabeza, pero la migraña no causa simples dolores de cabeza. Para que un dolor de cabeza sea considerado como una migraña tiene que presentar las siguientes características: que ocurra en un sólo lado de la cabeza (especialmente en la frente y en el ojo), que el período de dolor sea prolongado, que la luz y los ruidos molesten durante el tiempo de dolor, que la persona que tiene el problema prefiera quedarse quieto y dormir, que por lo general dormir alivie el dolor. A veces, el problema es más severo y produce visión de luces, náuseas y vómitos. Existen medicamentos muy efectivos para controlar la migraña y cuando éstas son muy frecuentes puede ser necesario un tratamiento preventivo, usando medicamentos diariamente.
En el caso de los niños la migraña no tiene todas las características anteriores y se puede presentar como un simple dolor de cabeza. Sin embargo, tiene algunas peculiaridades: son más frecuentes durante la época escolar, especialmente durante los días de clases, aparecen en las últimas horas de colegio o en el viaje de regreso a casa, algunas veces aparecen cuando el niño come chocolates, golosinas o bebidas con colorantes.
El aspecto más resaltante de la asociación entre el TDAH y la migraña es que las dificultades que provoca el TDAH causan un gran estrés y una gran preocupación en el niño, y esto hace que las migrañas sean más frecuentes e intensas.

· Trastornos del espectro autista o trastornos generalizados del desarrollo
A pesar de no conocerse precisamente la causa de estos trastornos, se sabe que se dan por una severa alteración en el desarrollo del cerebro originada antes del nacimiento.
Estos trastornos afectan seriamente el desarrollo general del niño, especialmente, en el aspecto social, conductual y del lenguaje.
Estos trastornos se presentan, básicamente, de dos formas: el autismo y el Síndrome de Asperger.
El autismo es la forma más severa y presenta alteraciones en los tres aspectos mencionados anteriormente; puede estar asociado a retardo mental y a convulsiones.
El Síndrome de Asperger es una forma leve de autismo, con inteligencia normal y alteraciones leves en la comunicación verbal. En muchos casos se trata de personas muy inteligentes con dificultades para la socialización y con pocos intereses, pero que sin embargo destacan en su profesión, especialmente en la matemática, la ingeniería y la informática.
El tratamiento de los trastornos del espectro autista es básicamente de tipo educativo y psicológico. No existen medicamentos específicos para los trastornos del espectro autista, por lo que se emplean distintos medicamentos de acuerdo a la sintomatología dominante. Si lo más resaltante son la agresividad, los problemas de sociabilización y los movimientos repetitivos, lo recomendable son los neurolépticos; pero si lo que más resalta son la obsesividad y las conductas rituales pueden utilizarse los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina.

TRASTORNOS ASOCIADOS


· Ansiedad
Los niños con TDAH tienen que realizar un esfuerzo mucho mayor que los niños normales para concentrarse y para realizar sus tareas. A pesar de todo el esfuerzo que realizan, muchas veces no obtienen resultados acordes a éste y, además, reciben llamadas de atención constantemente. Dándonos cuenta de lo anteriormente explicado, es fácil entender por qué los niños con TDAH presentan niveles de ansiedad más altos que los de otros niños.
En algunos casos, la ansiedad, también puede ser causada por el miedo del niño frente a una posible separación de algún miembro de la familia. Las principales características de un niño con ansiedad por una posible separación son el miedo de alejarse de su hogar o de sus padres, temor a perderlos, temor a que algún acontecimiento los separe, el no querer ir al colegio o a otros lugares, resistencia a quedarse en casa sin sus padres, el no querer dormir sin tener cerca a los padres, pesadillas con respecto a una separación, etc.
Lo primero para iniciar el tratamiento de la ansiedad es enseñarles a los padres técnicas conductuales que les ayuden a disminuir y luego desaparecer los miedos del niño. Además, se puede ayudar al niño con una terapia emocional, si fuera necesario.

· Tics y Síndrome de Tourette
El Síndrome o trastorno de Tourette es un problema neuropsiquiátrico que se caracteriza por la presencia de tics y en algunos casos de comportamientos compulsivos. En la mitad de los casos también va asociado con TDAH y suele ir acompañado de problemas de conducta, de aprendizaje, de ansiedad y de depresión.

Los tics que son fundamentales para diagnosticar el Síndrome de Tourette son movimientos (tics motores) o vocalizaciones (tics vocales o fónicos). Los más comunes son parpadear, mover los ojos, hacer muecas, desflemar, tocar objetos, repetir palabras, etc. Los tics aparecen, desaparecen, luego vuelven asociados a otros tics; duran semanas, meses años, pero para diagnosticar el Síndrome de Tourette es necesario que la persona tenga dos tics motores y uno fónico y que presente tics durante, por lo menos, un año. Los tics suelen aparecer durante los primeros diez años de vida, generalmente se acentúan en la adolescencia y luego desaparecen en la adultez. Generalmente los tics no interfieren significativamente en la vida de las personas, aunque en algunos casos, son severos y requieren medicación.
Sobre todo en la adultez, más que tics, se presentan conductas compulsivas que obedecen a obsesiones que llegan a la cabeza sin razón alguna; las compulsiones más frecuentes que se observan son el tocar objetos sin razón alguna, ordenarlos, contar, decir una frase repetidas veces o realizar un acto hasta sentir que ha sido efectuado correctamente. A veces, estas compulsiones se hacen tan severas y frecuentes que se le diagnostica a la persona el trastorno obsesivo-compulsivo, que tiene que ser tratado con medicamentos.
El Síndrome de Tourette tiene un origen genético, pero no se descarta que algunos problemas en la gestación y en el parto puedan facilitar su aparición.
El Síndrome de Tourette y el TDAH se consideran trastornos asociados. Uno de cada dos pacientes con el Síndrome de Tourette también presenta el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. El trastorno obsesivo-compulsivo y los tics, que son los dos principales síntomas del Síndrome de Tourette, complican el diagnóstico del TDAH debido a que son lo primero que llama la atención y, por lo tanto, lo primero en tratar de ser curado, a pesar de ser el TDAH el trastorno que más problemas trae a largo plazo. Además, estos síntomas, acentúan los del TDAH e interfieren con el aprendizaje del niño o adolescente, ya que éstos realizan un esfuerzo por controlar los tics para no llamar la atención y no ser objeto de burlas y las compulsiones consumen un tiempo valioso del rato de estudio, al llevar a una repetición innecesaria de actos.

· Depresión
Este trastorno se presenta en la niñez (rara vez), en la adolescencia (en algunos casos) y en la adultez como el trastorno asociado al TDAH más común. La depresión puede ser desencadenada por una serie de frustraciones, que muchas veces son causadas por el TDAH.

Algunos de los síntomas que pueden hacer notar una depresión en un niño o adolescente son la alteración en el sueño y el apetito, cuando no disfruta haciendo lo que antes le gustaba hacer, cuando habla de muerte o ésta aparece en sus juegos y dibujos, cuando está constantemente decaído, cuando llora con facilidad sin haberlo hecho antes, etc.
Cuando se da una asociación entre el TDAH y una depresión, sin lugar a dudas, el primer trastorno en ser tratado debe ser la depresión. Si se decide tratar primero el TDAH, probablemente, la depresión mejorará debido a que el trabajo en el colegio y su vida en general serán más gratificantes y disminuirán las tensiones y frustraciones. Si es que la depresión continúa luego de haber mejorado los síntomas del TDAH, se procede con el tratamiento medicamentoso y, en todo caso, si es que ésta no es tan grave, se puede optar por una terapia psicológica.

· Trastorno bipolar (TB)
Este trastorno que puede asociarse al TDAH ha sido uno de los trastornos más estudiados, debido a que los expertos no habían podido definir sus síntomas completamente y se creía que era un trastorno que solo podía presentarse en adultos. Ahora se sabe que existen diversas variantes de este trastorno y también que se puede presentar en niños y, sobre todo, en adolescentes.
Desde no hace muchos años se ha visto que es muy común la asociación entre el TDAH y el trastorno bipolar. Se puede diagnosticar TB cuando hay historia de este trastorno en la familia cercana, cuando hay hiperactividad mayor a la usual, cuando los pacientes se molestan de una manera exagerada y muestran conductas desafiantes que no disminuyen su frecuencia e intensidad ante el tratamiento medicamentoso y conductual, cuando existen alteraciones en el sueño, etc. En algunos casos los medicamentos para el TDAH (sobre todo los de tipo estimulante), pueden producir un aumento de la hiperactividad o de la irritabilidad o también un deterioro de la conducta. Todos los síntomas mencionados anteriormente se presentan casi siempre en adolescentes.
Si se detecta el trastorno bipolar, lo más recomendable es no utilizar los medicamentos del TDAH. Si éstos ya se están utilizando lo mejor es cortar la dosis.

jueves, 15 de julio de 2010

TRASTORNOS ASOCIADOS


· Problemas de lenguaje y aprendizaje
Estos problemas, junto con los problemas de conducta, son los que con más frecuencia se asocian al TDAH y son la principal razón por la que niños y adolescentes son llevados al neurólogo. Por lo general, estos niños presentan algún problema del habla o del lenguaje. Ante una asociación como ésta, lo primero que hay que hacer es tratar el problema del habla o del lenguaje, previniendo de esta forma un posible problema de aprendizaje en el futuro. Por otro lado, en algunos casos el tratamiento medicamentoso del TDAH puede mejorar el pronóstico de este trastorno asociado, permitiendo al niño prestar la atención necesaria, entendiendo de esta forma las pautas que no comprendía antes.

En este tipo de asociación puede haber dos tipos de problemas: los específicos y los no específicos.
Los problemas no específicos son causados por el déficit de atención y por la hiperactividad que no permiten que los niños tengan un aprendizaje óptimo ya que se distraen fácilmente y no pueden mantenerse quietos. Estos trastornos no están asociados al TDAH, sino que son causados por éste.
Los problemas específicos del aprendizaje se observan en la lectura, en la escritura o en la matemática. Estos problemas son comórbidos y no son causados por el TDAH. El tratamiento medicamentoso puede ayudar al niño mejorando los síntomas del TDAH, mas no el del trastorno de aprendizaje. En estos casos es necesario que el niño reciba terapia de aprendizaje.




· Problemas de conducta
Estos problemas asociados al TDAH son tan frecuentes como los de aprendizaje. El problema de conducta más común es el trastorno negativista (u oposicionista) desafiante. Algunas de las características de una persona con este trastorno son los berrinches, la constante discusión con adultos, pues siempre los desafían y no siguen sus órdenes, molestan a otras personas, no aceptan sus propias culpas y tratan de pasarlas a otras personas, no soportan bromas y mucho menos perder en un juego, son extremadamente picones, son resentidos, rencorosos y vengativos, etc.

Generalmente los problemas de conducta no son diagnosticados durante mucho tiempo y son considerados como defectos de la crianza del niño desde casa y como consecuencias de un mal manejo en el colegio.
Las frustraciones que trae el TDAH sumadas al mal manejo de la conducta del niño hacen que este problema se potencie. El trastorno negativista desafiante en algunos casos mejora con la medicación del TDAH, pero igualmente es necesario llevar un manejo adecuado de la conducta en la casa y en el colegio, y si con esto no basta, se puede recurrir a la terapia conductual.
Otro trastorno que suele asociarse al TDAH es el trastorno disocial, que es el problema conductual más severo ya que, a veces, es considerado como una antesala de la delincuencia cuando no es bien tratado. Cuando este trastorno no es tratado adecuadamente, los niños, pero sobre todo los adolescentes, muestran conductas agresivas frente a otras personas y frente a animales, destruyen propiedades, roban e incumplen todo tipo de reglas.
La intensidad de este trastorno puede variar. Se pueden encontrar casos donde los síntomas son leves y otros en los que son severos y se requiere de un psiquiatra, de medicamentos y hasta de la hospitalización.